miércoles, 2 de febrero de 2011

Porque lo que no se dice, no se sabe




Comparto con vosotros algunas consideraciones sobre el recurso cameral:

1. Se trata de una tasa obligatoria por la percepción o no de unos servicios, pero no convive al margen de la opinión pública. ¿Creemos que las asociaciones y otros entes empresariales relevantes sobreviven exclusivamente con la cuota de sus afiliados?

2. La ley impone que 2/3 partes del montante debe ir al fomento de la promoción. Las Cámaras son permeables en todos los ámbitos sectoriales y geográficos: Local (Alcoy, Orihuela), provincial (Alicante); regional (Consejo de la Comunidad); nacional (Consejo Superior); supranacional (Asamblea Europea, Iberoamericana).

3. Es una tasa que se calcula en función del rendimiento. Veamos algunos números. Se calcula que el 1% de las grandes empresas aportan el 65% de los recursos. El 90% de las empresas, las pymes objetivo de los servicios camerales, hacen frente sólo al 35% restante.

4. Las Cámaras tienen con ella su labor consultiva legitimada, representan a todas las empresas. Su tarea “paraempresarial” fomenta el diálogo social y el empleo indirecto.

5. Las Cámaras son casas de sociedades, gobernadas por empresarios democráticamente elegidos y con personal propio. Este staff son personas y familias: 3.500 empleos tocados directamente por esta medida.

Si yo, personita parcial soy capaz de hacer esta liviana reflexión ¿por qué no ha actuado el Gobierno con parecida diligencia? No nos centremos sólo en la medida, con la que incluso puedo estar de acuerdo, sino en la forma de proceder. El nuevo decreto es tan negligente e improvisado como unilateral y deja en un limbo jurídico a estos organismos: sin financiación pero con las mismas obligaciones. Sin previo aviso y sin debate. Por todo esto nos manifestamos el pasado martes. Toca reaccionar.

Publicado en el Diario Información de Alicante, 14 enero de 2011.

lunes, 3 de enero de 2011

Año nuevo

Primer día de enero, de feria, de pantallita, pensando en Madrid, en su frío. Planificando, inventando, proponiendo. Ya he dejado de fumar, todos lo hemos dejado un poco. Y me alegro sobre todo por ella, por la nueva polizonta, por su nuevo año. Quiero enseñar mucho, aprender mucho más. Quiero querer más a los míos y mejor a los otros.
Más que nunca, hombre de proyectos, con hambre de proyectos.
Feliz 2011

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La crisis cameral




Una entrada desde los adentros.
Corren malos tiempos [también] para las Cámaras. Entre las medidas de ahorro fiscal, el Gobierno ha decidido abolir la obligatoriedad del pago del recurso cameral.  Los hay que defienden esta medida por estar en consecuencia con la lógica del mercado: sólo debes pagar por los servicios que consumas. Los hay quienes alegan que esta reducción no supone un ahorro significativo para lo que se revierte al tejido empresarial (actual y potencial). Quizá nunca se supo transmitir del todo qué servicios se ofrecían y para quién, pienso. Quizá de otro lado muchos empresarios se dedicaban a pagar sin preocuparse para qué estaban pagando. Lo que parece evidente es que una institución con más de ciento veinte años de trayectoria se queda temblando, en jaque, a cambio del ahorro de un impuesto que beneficia sustancialmente a las empresas grandes: la cuota estaba calculada en función del rendimiento económico. Era una recaudación con un efecto redistributivo en un mercado desigual, a la vista de miles de acciones de promoción, asesoramiento, estudios y formación empresarial -o 'pro-empresarial'- cada año.
Cuando entré y aparecía por distintas reuniones y foros, los colegas y empresarios me decían de forma recurrente, con más o menos retintín, aquello de  "es que no sé para qué sirve realmente la Cámara". Hoy, muchos de ellos me preguntan "y ahora qué va a pasar con lo que venís haciendo". Me alegro. Siempre he creído que las instituciones son sólo instrumentos, controlados por personas controladas a su vez por actitudes. Se hacía -y se hace-, de verdad, bastante por mucha gente. Esa es mi actitud. Por eso, aunque respeto a los que defienden a ultranza la medida, no termino de entender que los más pequeños hagan muchas veces este mismo alegato. Cuando el pago era obligatorio (a partir del 1 de enero empezará a no serlo) tampoco entendía porque la gente pagaba sin saber por qué pagaba, no parece responsable. En palabras de Expansión:


Los datos económicos demuestran, sin ambages, que el esfuerzo de financiación a las Cámaras lo hacen las empresas con mayores resultados económicos (un 0,89% aportan el 64,37% de los recursos) en detrimento de las que menos tienen (más de 500.000 compañías usuarias de los servicios camerales) lo que comporta, en la práctica, un efecto redistribuidor de la cuota. Además, el 53% de las empresas españolas no paga la cuota cameral, y el esfuerzo de las empresas para financiar a las Cámaras se adapta a la coyuntura económica, ya que, excepto las compañías de gran tamaño, el resto pagan en función de los beneficios obtenidos.


El nuevo escenario (aún tan desdibujado) nos plantea nuevos retos a todos los que estamos en el plano laboral, empezando por la propia supervivencia. En un alegato personal, quiero pensar que si sondeáramos hoy a nuestro sector-cliente (público y privado), muchos nos tienen como cómplices y colegas de fatigas, como unos defensores más del tejido asociativo y empresarial que tanto trabajo y alegrías da día a día a nuestra demarcación. Pero eso es sólo una historia particular de alguien que no teme a lo que está por venir, porque quiero pensar que el futuro -o una parte de él, por ínfima que sea- siempre está en manos de cada uno.
Nuestra posición, competencias y recursos deben ser más que nunca valorados. Nuestra apuesta institucional ya ha sido hecha. Y más antes que después hemos de dejar de criticar la medida del Gobierno, poco menos que negligente en su contenido y forma, y pensar que las Cámaras están ya en plena época de transición . Es tiempo para la austeridad, para la restructura, para la autocrítica y la gestión de ese Cambio, ahora con mayúscula. Particularmente miro atrás en mi fugaz trayectoria, una parte minúscula de más de un siglo de historia, y espero haber estado trabajando y aportando, piano piano, por echar un cable a nuestra región, a nuestro país, a esa promoción y formación empresarial. Mi deseo profesional para 2011 es que las Cámaras puedan seguir en mejor línea gracias a la nueva situación y convirtiendo, como reza el titular, el problema en una oportunidad. Pero un deseo es sólo eso y hace falta manos en harina: deben y debemos reinventar y dar nuevo uso real a cientos de ideas que flotan en esta realidad ansiosa de cambio. En lo que cada uno puede hacer no hay lotería posible, hay apuestas seguras.
Eso es innovar, quien lo probó lo sabe.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Los de afuera y los de adentro

El turismo es uno de los sectores económicos de nuestro país más descentralizados en cuanto a su gestión pública se refiere, ya que gran parte de las competencias en materia de turismo están delegadas en las distintas comunidades autónomas e intervienen múltiples agentes en el sector. Quiere decirse, pues, que el interés territorial y político (por defecto, partidista y parcial) interviene muy de fondo en todas las decisiones que se toman a nivel turístico y de forma especialmente compleja: en sus 17 + 1 + n variables (diecisiete autonomías más el Estado central más cada una de las acciones emprendidas por asociaciones, ayuntamientos y otros actores) con una repercusión en X medios de comunicación (locales y nacionales; propios e "independientes"; afines o no al discurso y las personalidades de fondo a las que nos referimos, etc.). Con este panorama tan enrevesado, las estrategias turísticas deben compartir protagonismo con las otras, las domésticas, y en toda esa amalgama a veces cuesta diseñar estrategias para:

- Los de afuera: visitantes, turistas, clientes.
- Los de adentro: autóctonos, residentes, votantes.

Los primeros son los clientes del turismo. Los segundos, los clientes del sector público. Lo que se hace para los de afuera se debe informar y promover a su vez para los de adentro (es lo que en democracia llamamos "legitimar las decisiones". Turistas y votantes son los dos target-groups a los que la asministración turística debe interpelar, para contribuir a la riqueza de la zona con las visitas de los de afuera y para saberse últil y sensible para los suyos, los de adentro.
Las decisiones, así, son ciertamente complicadas porque se sujetan a múltiples intereses y a diferentes retóricas (algunas de ellas antagónicas, incluso). La maniobrabilidad en cuestiones trascendentes para el sector y las consecuencias de ciertas crisis internas (como las del transporte o la que se vive en los últimos meses con los controladores aéreos) afecta poderosamente al turismo, que no vive ajeno a la realidad de todos los servicios pero que tiene unos intereses basados en la atracción del de fuera y no en la satisfacción del local. Esa dialéctica es apasionante y tremendamente enmarañada su gestión. Más que nunca desde los años 60, son tiempos de apostar por los de afuera... con el permiso de los de adentro.


martes, 7 de septiembre de 2010

Cuando BP encontró a Google




Salta a la palestra que BP habría invertido ya la friolera de 3 millones y medio de dólares en lavar su imagen a través de Google y su producto estrella, "Adwords". Tras el mayor vertido de petróleo conocido en la historia, acaecido el pasado mes de abril en el Golfo de México (EEUU) y además del evidente gasto en la logística reparatoria como responsable, BP estaría destinando esta nada despreciable cantidad en estar y parecer en el principal buscador on-line a nivel mundial. El objetivo principal no sería aumentar sus ventas sino mejorar su reputación, conseguir amortiguar el impacto negativo y reposicionar a través de "palabras clave" la imagen y presencia de la empresa en Internet. Una campaña publicitaria de lo que se conoce como "greenwashing" en toda regla.  La cifra en sí nos la da una publicación de Mashable en la que desvela el cotizado ranking de los principales anunciantes de Google Adwords. Además del caso que nos ocupa, podemos encontrar otros sectores interesados en coneguir la ubicuidad en Internet a traves Google, como las telecomunicaciones (con AT&T a la cabeza) y plataformas on-line de compraventa de productos o servicios, como eBay o Amazon, entre otros. Destaco también la presencia de Hotels.com, por su interés para el sector turístico.
 Con esta información y a bote pronto, se nos pone en la pista de lo que muchos nos empeñamos en defender y tantos otros parecen empeñados en no querer admitir: la creciente importancia de Internet en toda la comunicación de la empresa, más allá de la inmediata venta directa. A medida que aumenta el uso mismo y el poder del usuario (ese trasiego apodado 2.0) Internet ya no es sólo una ventana dedicada a la promoción y transacción sino además un contenedor con un sinfín de información cualitativa, intercambios de comentarios, rumores y experiencias que la empresa simplemente no puede ignorar.


En un plano más académico, el caso de BP y tales medidas de greenwashing marketing de forma reactiva, me produce cierta sensación de déjà-vu  con el caso de Shell en los años 90. En aquella ocasión, toda acción social-ambiental que emprendía la compañía era tachada de sospechosa por tratar de amortiguar a golpe de talón la pésima imagen por el negocio y tradición de la empresa. Célebre es la mención del caso en el best-seller de Klein, No-Logo, con todo un alegato contrapublicitario parecido a la que hoy podemos ver en el caso de BP en cientos de blogs. En aquella ocasión, Shell tardaría años y millones de dólares en tratar de cambiar su imagen. Hoy, BP va por el mismo camino, aunque que además de los primeros golpes de talón en medios convencionales utiliza de forma central un buscador de Internet para más de lo mismo.

No me canso de observar cómo todo cambia pero todo sigue igual.


PD.- Para los amantes de la contrapublicidad, os dejo este post sobre los "morphings" con el logo de BP (en inglés).
 
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